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Los párpados son los órganos protectores del globo ocular. Instintivamente la tendencia es cerrar los ojos
ante la posibilidad de una agresión. Los ojos permanecen indemnes frecuentemente ante un traumatismo severo de la cara gracias a la reacción rápida de los párpados. También cumplen un papel importante en la correcta distribución de la película lagrimal cuya calidad y/o cantidad puede verse afectada en casos de enfermedades de los párpados. La patología de los párpados necesita muchas veces de la corrección quirúrgica. Son muchas las técnicas que pueden realizarse; son cirugías ambulatorias manejadas generalmente con anestesia local, salvo en niños.
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Los postoperatorios son tranquilos, la cicatrizaciones son buenas (el queloide son una rareza) y no suele ser necesario tomar antibióticos.
La patología de la vía lagrimal se ve reflejada en un síntoma primordial que es el lagrimeo o epífora. La vía lagrimal es la porción excretora o sea de salida de las lagrimas hacia la nasofaringe.
Se inicia con los puntos lagrimales ubicados en el tercio interno de los párpados y continua con los canalículos que llegan al saco lagrimal el cual continua por el conducto nasolagrimal hasta el meato inferior en la nariz. El lagrimeo sobreviene por dificultad en algunos de estos sectores que componente la vía lagrimal (obstrucciones parciales o totales). Estas últimas pueden estar acompañadas, además, de secreción. A veces puede inflamarse severamente el saco lagrimal (dacriocistitis aguda), también la presencia de un párpado laxo puede ser causa de lagrimeo, en cuyo caso habrá que ajustarlo para disminuir el síntoma.